viernes, 26 de agosto de 2011

La Resaca


Ya que por estas fechas son muy comunes las fiestas en ciudades y pueblos, con todo lo que eso conlleva, me ha parecido pertinente informar a grandes rasgos de la parte más científica de esta respuesta del organismo tras una intoxicación por la ingesta de alcohol.
El mecanismo de destrucción celular, que no afecta sólo a las células nerviosas, es relativamente simple: el alcohol extrae el agua de las células, destruye las proteínas celulares y disuelve las sustancias grasas. Este último efecto lo hace especialmente peligroso para las células nerviosas, puesto que las vainas de mielina que encierra las fibras nerviosas y hace posible la conducción de los estímulos consiste en gran parte en sustancias grasas.
El afectado sufre dolor de cabeza porque las meninges, que poseen receptores del dolor, se hacen sentir después de que el alcohol las ha atravesado en su camino hacia el cerebro. La persona afectada siente náuseas: el páncreas, el estómago y el hígado comunican que han sufrido daños y rechazan cualquier alimento. Además, se experimenta una viva sed, lo que no es de extrañar pues el alcohol ha deshidratado las células. Los trastornos en la vista, oído, olfato y gusto se deben a que las células nerviosas fuertemente irritadas y los centros correspondientes del cerebro no han conseguido todavía reparar los destrozos en la línea que los comunicaba.

CONTRA LA RESACA:
- Un desayuno el día después con arenque y pepinillos en vinagre y mucha agua mineral con un poco de zumo vuelve a restablecer el equilibrio y las reservas minerales del organismo.
- Hay que evitar todo tipo de estimulantes, como cigarrillos, pues representan una sobrecarga adicional para el organismo.
- Reposo. Hay que evitar actividades excesivas y grandes esfuerzos físicos.
- Un paseo al aire libre activa el metabolismo y el sistema circulatorio. Además, puede acelerar la descomposición del alcohol.

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